Casi todo el mundo sabe que Word es un procesador de palabras, tal vez sea el más usado de todos. Sin embargo, el concepto de "procesador de palabras" es, sin duda, distinto al que existía hace algunos años.
Cuando las computadoras personales comenzaron a utilizarse para la elaboración de documentos, los programas procesadores de palabras eran apenas una simulación de lo que podíamos hacer con una máquina de escribir. Tal vez sus dos principales ventajas eran que podíamos realizar todas las correcciones necesarias antes de gastar una hoja de papel y que era posible grabar nuestros documentos para modificarlos después. Esto hacía el uso de los procesadores de palabras preferible al de una máquina de escribir aun cuando las primeras impresoras de matriz no tenían la calidad que nos daba una máquina de escribir eléctrica. Por lo demás, sus características eran bastante elementales.
Con el tiempo los procesadores de palabras fueron incrementando su potencial: elección de diversos tipos y tamaños de letras, alineación (y justificación) automática de párrafos, revisión de ortografía y gramática, sugerencia de sinónimos, la posibilidad de crear documentos con varias columnas, inserción de imágenes y un largo etcétera. Si a esto la aunamos la difusión que han tenido las impresoras láser y las impresoras de inyección de tinta a colores y la calidad de documentos que pueden imprimir unas y otras, tendremos que la distancia de lo que se puede hacer con una máquina de escribir y una computadora es realmente infinita. De modo tal que se desdibujó por completo la analogía que existía entre un procesador de palabras y una máquina de escribir.
Por tanto, si antes decíamos que un procesador de textos era un simulador de una máquina de escribir, ahora decimos que es un programa capaz de asistir de modo integral la elaboración de documentos, revisando la ortografía y la gramática, con la posibilidad de darle a dicho documento una presentación profesional que puede incluir imágenes, hipertexto, diagramas, encabezados, notas al pie, tablas, ecuaciones, índices, referencias cruzadas, etcétera y que, además, puede ser elaborado por un equipo de redactores a través de una red corporativa. Eso es Microsoft Word, un  moderno procesador de palabras.
A mediados de los ochentas, cuando el uso de las computadoras personales apenas comenzaba a popularizarse, diversos medios noticiosos daban cuenta que Gabriel García Márquez había escrito su última novela utilizando una computadora y un procesador de palabras, lo cual era una auténtica novedad en el mundo literario y colocaba al gran colombiano a la vanguardia de la tecnología para crear sus maravillosas obras. Curiosamente, ante la ignorancia de lo que era un procesador de palabras, no faltó el comentarista de televisión, con la falta de rigor informativo que caracteriza a ésta, que se preguntaba qué de la nueva novela se debía al talento del escritor y qué era producto de los algoritmos del programa y, por tanto, de la inteligencia artificial de la computadora. Recuerdo incluso a alguien debatir si la calidad de las novelas del gran Gabo no iban a disminuir por el uso de estos extraños artefactos. Obviamente, ya nadie -espero- se plantea tonterías de ese tamaño. Word, como cualquier procesador de palabras, es el instrumento de la escritura, pero la escritura en sí, vehículo maravilloso del conocimiento humano desde que la civilización es tal, sigue siendo producto privilegiado de la imaginación, conocimientos, sensibilidad, conciencia y habilidad de quien escribe.
A la larga, no importa el buen o mal talante que tenga una hoja impresa. Su contenido, lo que dice, es lo que en el fondo le da valor para la posteridad. Aprender a usar Word sólo será la vía para lo realmente importante: llevar las ideas al papel.
En el curso de este libro veremos muchas de las características de Microsoft Word que ya mencionamos y cómo podemos aprovecharlas en nuestro propio trabajo y si bien no vamos a ser exhaustivos en la exposición de características del programa, sí revisaremos una cantidad de herramientas tales que nos permitirán resolver la absoluta mayoría de las tareas que elaborar textos implica.
Finalmente, cabe decir que Word pertenece a un conjunto integrado de programas llamado Microsoft Office, al cual pertenecen también Excel, Power Point, Access y otros más. A cada uno de los cuales le hemos dedicado una Guía Inmediata de Computación, entre otros temas.


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© Luis Manuel González Nava. Diciembre-2009. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción por cualquier medio.